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La palabra afta significa "quemadura" y procede
del griego Aphtay ( Aphta, en latín). La lesión elemental es una úlcera
primaria, dolorosa que viene precedida por un pequeño eritema. Se define como
"una pérdida de sustancia de la mucosa, aguda, inicialmente necrótica, dolorosa
y recidivante" (1, 2).
La Estomatitis Aftosa Recidivante (EAR), conocida
vulgarmente como "aftas", son lesiones ulcerosas de etiología desconocida,
constituidas por erosiones de histología inespecífica y tratamiento sintomático
(3).
Se diferenciaran tres conceptos básicos:
Aftas verdaderas o
vulgares: pérdidas de sustancia de las mucosas, muy dolorosas, agudas y
recidivantes, de etiología multifactorial y desconocida (3). Es la lesión
elemental.
Aftoides: son úlceras producidas generalmente por
virus. Se inician como vesículas y evolucionan a úlceras. Su etiología es
conocida luego no son auténticas aftas.
Aftosis: Es como
se conoce a procesos sistémicos que cursan con aftas o aftoides. Suelen tener
localización en la mucosa bucal y genital(3).
Se considera que afectan a
un 20% de la población general en algún momento de la vida. El 50 % de los que
padecen aftas las presentan antes de los 20 años. Preferencia por el sexo
femenino, nivel socioeconómico alto y parece ser que afectan de menor manera a
sujetos de raza negra y a árabes. Aparecen en cualquier época del año aunque con
ligero predominio en primavera y otoño. Las estadísticas de prevalencia varían
dependiendo de quien y en que país hace el estudio.
ETIOPATOGENIA
(Tabla 1)
La etiología es, aún, desconocida. Multifactorial y
controvertida, se asocia la aparición de aftas en la mucosa bucal con diferentes
estados de salud del individuo, con traumatismos sobre la mucosa bucal, con la
ingesta de determinados alimentos, con alguna deficiencia nutricional u hormonal
que al coincidir en individuos previamente predispuestos a padecerlas por su
constitución genética ocasionarían la patología. Se revisa a continuación la
etiopatogenia de este trastorno.
1.-Genética
Alrededor
del 50 % de los familiares en primer grado de los pacientes con EAR también la
padecen (4). En éstos pacientes se ha observado un aumento del antígeno
leucocitario humano A2, B12, DR2, DR5 y A28 en griegos; DR7 y MT3 en sicilianos
y DRw9 en chinos (4). Son datos que no llegan a ser del todo aclaratorios. La
posibilidad de tener aftas es mayor si uno de los padres las padece, aumenta si
son ambos y la incidencia es muy alta en gemelos.
2.-Factores
inmunológicos
Parece ser que es ésta la línea de investigación más
prometedora en cuanto al esclarecimiento de la etiología de las aftas. Se está
trabajando en dos grandes líneas de investigación.
2.a.-Sistema
inmunitario humoral (1,3,4,5)
2.a.1.-Auto anticuerpos: Al parecer
existen alteraciones del sistema inmunitario humoral y se ha demostrado la
existencia de autoanticuerpos contra las membranas mucosas bucales, pero
reaccionan mas con las células espinosas que con las basales y tienen reacción
cruzada con otros epitelios en los que no se producen este tipo de úlceras.
2.a.2.-Vasculitis por inmunocomplejos: Algunos autores sostienen
la teoría de que la presencia de eritrocitos y neutrófilos en la histopatología
de las lesiones es debida a los inmunocomplejos circulantes, determinantes de
una vasculitis que permite la extravasación de dichos elementos. Serían los
neutrófilos los responsables de la liberación de sustancias citoplasmáticas
líticas que provocarían la destrucción del epitelio subyacente como respuesta a
la presencia de complejos antígeno-anticuerpo y de complemento en las paredes
vasculares. En investigaciones recientes de han detectado niveles elevados de
anticuerpos anticelulares endoteliales (AACE), de moléculas de adhesión vascular
(VCAM- 19) y de sectina E sugerentes de vasculitis como causa de la lesión.
2.a.3.- Inmunoglobulinas: Se han estudiado las concentraciones
séricas de inmunoglobulinas en el curso de las lesiones aftosas. Se han
encontrado variaciones de Ig A, Ig D, Ig G e Ig E, según el curso evolutivo de
la enfermedad y según que síndrome aftoso se esté estudiando.
2.b.-
Sistema inmunitario celular
2.b.1.- Linfocitos: En fase
preulcerativa se observan linfocitos T4 en el área afectada que pueden actuar
como mediadores de respuesta. Las células basales de la zona presentan antígenos
HLA-DR. Esto hace pensar que dichas células presentan los auto antígenos a las
células T4, colaborando así en la destrucción celular.
2.b.2.-
Alteraciones en las subpoblaciones de linfocitos: Aumento de linfocitos T
inductores (T4) y disminución de los linfocitos T supresores (T8). La relación
T4/T8 en el período preulcerativo es 10/1, se invierte en el ulcerativo 1/10 y
vuelve a ser 10/1 al resolverse el proceso. Estas alteraciones en el equilibrio
de linfocitos pueden ser la causa de aftas resistentes al tratamiento en
pacientes VIH positivos.
3.-Factores microbiológicos
Aunque durante mucho tiempo se han implicado virus y bacterias como
desencadenantes de los síndromes aftosos, no ha podido demostrarse en ninguno de
los casos.
Estudios con Inmunofluorescencia no han conseguido demostrar
la presencia de virus en lesiones aftosas, a pesar de que el curso de las
lesiones fue mas corto, menos grave y con menores recurrencias en pacientes
tratados con Aciclovir. Pero no hay acuerdo entre los autores, mientras unos
consideran que mejoran los síntomas (Pedersen) para otros no hay diferencia
significativa (Wormster et al.).
Tampoco se ha podido demostrar para las
bacterias por más que en algunos casos se aislaron gérmenes a causa de una sobre
infección bacteriana. Se está estudiando el Helicobacter pylori como agente
etiológico, pero todavía no ha podido demostrarse.
4.-Factores
sistémicos
4.a.-Alteraciones hormonales
Con frecuencia se
han relacionado las aftas con el ciclo menstrual:
Aftas
catameniales: anteriores a la menstruación.
Aftas
postovulatorias. Estarían producidas por el aumento de progesterona y la
disminución de estrógenos, que comportaría una disminución de la queratinización
mucosa y un aumento de la fragilidad epitelial. Durante el embarazo no hay
aftas, tal vez por el aumento de estrógenos. No ha podido demostrarse (4,5).
4.b.-Estrés
En personas susceptibles de padecerlas, las
situaciones de gran tensión emocional pueden actuar como desencadenantes de un
brote de EAR. Pedersen (5) realizó un estudio valorando el estado psicológico de
los pacientes mediante la escala de reajuste social (SRRS) y la escala visual
análoga ( SVA). Se realizaba a cada paciente en dos momentos diferentes, cuando
tenían lesiones y sin ellas y no halló diferencias significativas.
4.c-Tabaco
4.d.-Alteraciones digestivas
Las aftas
pueden ser la primera y a veces durante mucho tiempo única manifestación de
algunas enteropatías. La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn cursan con
úlceras bucales. En la intolerancia al gluten pueden darse aftas sin
enteropatía, y mejorarían mucho al eliminarlo de la dieta.
4.e.-Traumatismos
Como la inyección de anestesia,
cepillado brusco o con cepillos muy fuertes, tras tratamiento dental.
4.f.-Hipersensibilidad a alimentos ( Tabla 2)
Algunos
pacientes presentan una relación causa-efecto con la ingesta de determinados
alimentos y la aparición de aftas. Se han encontrado anticuerpos contra la leche
de vaca y la alfa-gliadina del trigo, aunque no desarrollaban aftas al ingerir
alimentos de los comúnmente considerados alergénicos (tomates, fresas, nueces).
A continuación se expone una lista de los alimentos que se han relacionado con
la aparición de aftas:
Leche de vaca
Gluten
Trigo
entero, centeno, cebada, avena, harina de trigo
Chocolate
Nueces
Marisco
Soja
Queso
Vinagre
Tomate,
manzana, limón, piña
Mostaza francesa
Colorantes y
conservantes
Otros: ácido benzoico, cinnamaldehído, níquel,
parabeno, dicromato, ácido sórbico, mercurio, perfumes, metilmetacrilato,
fósforo, bálsamo del Perú
4.g.-Enfermedades hematológicas
Durante años se han asociado las aftas con deficiencia hemática de
ácido fólico, hierro y vitaminas del complejo B (B1, B6, B12). Probablemente la
importancia de éstos factores es menor de la atribuida y actuaría como
precipitante de la aparición de las aftas. También con la granulopenia aunque el
tipo de lesiones que se observan en las agranulocitosis carecen del eritema
perilesional de las aftas.
HISTOPATOLOGÍA Y CLÍNICA (3,5)
Las aftas son lesiones que se localizan en la cavidad bucal,
caracterizadas por pérdida de sustancia (úlcera), muy dolorosas (dolor urente),
de aparición súbita y cuyo curso es recurrente. Curan sin dejar secuelas
(cicatriz).
La histopatología es la típica de una úlcera inespecífica:
pérdida brusca de una porción de epitelio con necrosis, corion hiperémico e
infiltrado leucocitario. Las glándulas salivales accesorias están afectadas por
fibrosis periductal y peri alveolar, ectasia ductal e inflamación crónica
moderada. En la superficie de la ulceración se observan gran cantidad de
neutrófilos, linfocitos y monocitos. Puede observarse también crecimiento de
microorganismos en la superficie. En los bordes de la úlcera se observa
proliferación endotelial y fibroblástica (tejido de granulación).
CLASIFICACIÓN(1, 3, 5, 6)
Por las manifestaciones
clínicas, se establecen tres tipos de aftas, menores o leves, mayores o graves y
ulceraciones herpetiformes recidivantes o estomatitis aftosa recidivante.
1.- Aftas menores (Afta minor o menor de Mickulicz- 1898)
Son pequeñas úlceras de morfología oval o redondeada, de entre 2 y 5
mm. de diámetro, pérdida de sustancia superficial, fondo amarillento, necrótico,
poco profundas. Los bordes son poco elevados, turgentes, ligeramente indurados,
con un halo eritematoso rodeando a la lesión. Se inician como una mancha rosada
que en pocas horas se ulcera. Dolor urente, intenso, espontáneo, irradiado, que
aumenta con los ácidos y picantes y al masticar y hablar. Asientan en zonas no
queratinizadas de la mucosa bucal.
Se localizan, por orden de frecuencia
en: mucosa labial, surco vestibular, mucosa yugal, borde lingual, suelo de boca,
encía y paladar. Hay afectación ganglionar en el 50% de los casos. Curan
espontáneamente en una semana, sin dejar cicatriz. Suelen recidivar dejando
períodos mas o menos largos sin sintomatología.
2.- Aftas mayores
(Afta major o mayor de Sutton- 1911)
Son erosiones de la mucosa de
diámetro superior a 0'5-1 cm., profundas y destructivas pueden alcanzar el
tejido conectivo y presentar un fondo hemorrágico por lesión de los vasos.
Persisten estacionarias durante mucho tiempo y los brotes se suceden sin período
libre de lesiones. La mayoría de las veces curan con cicatriz, dejando la mucosa
hipocrómica y con fibrosis superficial. Localizadas en la mucosa no
queratinizada.
3.- Estomatitis aftosa herpetiforme (Forma
herpetiforme de Cooke- 1960)
Caracterizada por la presencia de
múltiples aftas menores de tamaño entre 1 y 3 mm. junto a alguna mayor, muy
dolorosas, localizadas en cualquier parte de la mucosa, con tendencia a unirse
formando lesiones irregulares de aspecto similar a las
herpéticas.
SÍNDROMES AFTOSOS (1, 3, 4)( Tabla 3)
1.-Síndrome de Behçet: Para algunos autores es una forma clínica
especial dentro de las estomatitis aftosas. Para otros la EAR sería una forma
frustrada de enfermedad de Behçet. Se manifiesta con lesiones orales muy
similares a las que se encuentran en la EAR, aunque con morfología más
irregular, más numerosas y con localización de preferencia en paladar y
orofarínge.
Es multisistémico, se reconocen cuatro tipos clínicos:
mucocutáneo, artrítico, neurológico y ocular. Pueden existir además alteraciones
gastrointestinales, vasculares, pulmonares, renales, musculares y hematológicas.
De etiología desconocida, las úlceras se producen por una reacción
citolítica mediada por anticuerpos e inmunocomplejos. Existe un aumento de las
IgA, IgG, IgM séricas y auto anticuerpos contra la mucosa bucal, también
inmunocomplejos capaces de activar la vía del complemento. Todo esto sumado al
aumento de mediadores inflamatorios y el aumento de migración de neutrófilos
produce vasculitis que afecta a capilares y vénulas de los diferentes órganos
diana implicados.
El grupo internacional de estudio para la enfermedad
de Behçet estableció en 1990 los siguientes criterios mayores para el
diagnóstico: 1.- Úlceras orales recidivantes de cualquiera de los tres tipos que
se consideran, con un mínimo de tres episodios en un año.
2.-
Asociadas a dos o más de los siguientes signos:
Úlceras genitales
recidivantes
Lesiones oculares: uveítis anterior o posterior,
presencia de células en vítreo, vasculitis retiniana, queratitis, iritis,
conjuntivitis
Lesiones cutáneas: eritema nudoso, pseudofoliculitis,
lesiones
papulopustulosas o nódulos acneiformes
Análisis de
patergia positivo (a las 24-48 horas)
Los criterios menores son:
artritis, afectación del sistema nervioso central, afectación gastrointestinal,
vascular y cardiovascular y antecedentes familiares.
La presencia de
tres criterios mayores o de dos mayores y dos menores confirma el diagnóstico
clínico del síndrome.
2.- Enfermedad de Sutton: También conocida
como periadenitis mucosinequiante se caracteriza por un afta gigante junto a una
glándula salival menor que produce su necrosis y apertura a la cavidad bucal. Se
inicia como un nódulo o pápula rojiza que crece hasta tener unos 3-4 cm.,
posteriormente se ulcera para resolverse al cabo de 30 o más días dejando una
cicatriz.
3.- Síndrome de Reiter: Caracterizado por la asociación
de artritis asimétrica, uretritis no gonocócica, conjuntivitis, aftas bucales,
balanitis circinada con úlceras en meato uretral y glande y queratodermia con
hiperqueratosis en la palma de la mano y en la planta del pie.
4.-
Aftosis bipolar de Newmann: Aftas bucales y genitales simultáneas.
Preferencia por el sexo femenino.
5.- Síndrome de Magic: Úlceras
bucales, úlceras genitales y policondritis
DIAGNÓSTICO
Fundamentalmente clínico. Las características clínicas de cada
lesión serán la base para el diagnóstico diferencial con otras patologías que
cursan con ulceraciones de la mucosa bucal.
Los exámenes de laboratorio
servirán para descartar alteraciones hematológicas o de índole sistémica y poca
cosa más a pesar de los aumentos de inmunoglobulinas y de los anticuerpos
antimucosos descritos.
La histopatología, como ya se describió, es la de
una ulceración inespecífica: pérdida brusca de un sector del epitelio, necrosis,
corion hiperémico e infiltrado inflamatorio. Gran cantidad de neutrófilos,
linfocitos, monocitos y microorganismos en la superficie. Proliferación
endotelial y fibroblástica con formación de tejido de granulación en los bordes
y en el fondo.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL (3,5)
Con las
enfermedades que cursan con ulceraciones bucales ( Tabla 4 ).
1.-Infecciones víricas
Primoinfección herpética o
gingivoestomatitis herpética aguda: mayor incidencia en niños. En la cavidad
bucal se observa gingivitis aguda, numerosas vesículas en mucosa yugal, labial y
lingual. Viene acompañado por afectación sistémica: malestar general, fiebre,
artralgias, sialorrea, halitosis, adenopatías dolorosas y reacción serológica
específica para el Virus Herpes Humano-1.
Herpes recidivante
intrabucal, cursa con vesículas agrupadas en ramilletes que originan úlceras
múltiples confluyentes de bordes irregulares en sacabocados o circinados.
Herpes-zoster, predominan en personas mayores de 60 años, son
unilaterales y coexisten con lesiones cutáneas.
Herpangina,
presenta vesículas en pilares anteriores y paladar blando, lugar no habitual
para las aftas. Se inicia como enfermedad infecciosa aguda.
Fiebre
aftosa o glosopeda (7), es una zoonosis específica de los animales de
pezuña. El agente infeccioso es un picornavirus, acidolábil, resistente a la
desecación y a la congelación. El hombre puede contagiarse por el contacto
directo con el animal enfermo o por ingerir leche cruda. Presenta fiebre, mal
estado general, lesiones vesiculosas que posteriormente se ulceran en pies y
manos. Las lesiones bucales son secundarias a las de las manos.
Enfermedad boca, manos, pies, causada por un virus Coxsackie.
Presenta ampollas en boca, manos, pies. Tiene poca afectación general.
Aftoides infecciosas, aparecen durante la evolución de
enfermedades como la colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn.
2.-Enfermedades mucocutáneas
Resulta fácil establecer el
diagnóstico diferencial con las lesiones vesiculoampollares de curso crónico
como los pénfigos, los penfigoides, el liquen plano y el lupus eritematoso, ya
que las aftas curan en 8 a 10 días aunque los brotes dejen poco espacio de
tiempo entre ellos. La dificultad aparece cuando los procesos son de curso
agudo.
Aftoide de Pospischill-Feyter, aparece en niños tras
enfermedades infecciosas. El agente etiológico es el virus del herpes simple que
ocasiona vesículas peribucales, perinasales, periorbitarias. Son vesículas
grandes que empiezan a desecarse por el centro, una vez se han roto y perdido el
exudado. Cursa con adenopatías.
Eritema multiforme, tiene un
curso agudo y se resuelve espontáneamente en unos días. Las lesiones son
variadas: máculas, ampollas, vesículas, erosiones y costras serohemáticas.
Histológicamente se observan ampollas subepiteliales o intraepiteliales
3.- Enfermedades hematológicas
Durante el curso de las
enfermedades hematológicas malignas, básicamente las leucemias, se producen
úlceras en la cavidad bucal debidas a la deficiencia de leucocitos sanos.
También aparecen en las agranulocitosis. Se diferencian de las aftas porque son
lesiones necrobióticas, sin eritema perilesional y van acompañadas de zonas
purpúricas.
Especial consideración merece la Neutropenia cíclica(8). Es
una enfermedad congénita, hereditaria con carácter dominante de expresión
variable. Se caracteriza por una neutropenia recurrente con intervalos regulares
(entre 20 y 22 días). La manifestación clínica es cuadros recurrentes de fiebre,
úlceras bucales, odinofagia, adenopatías cervicales y estomatitis. Pueden
afectarse también la mucosa vaginal y la intestinal.
4.-Lesiones por
agentes físicos y químicos
No es difícil establecer el diagnóstico
ya que hay una relación clara causa- efecto.
Radiaciones: las
lesiones tienen una relación directa con la dosis administrada y el tiempo de
irradiación. Se produce un eritema con formación de placas blandas en mucosa
labial y yugal y en la lengua, que acaba originando ulceraciones. Son múltiples,
muy dolorosas, próximas a la zona de radiación y curan al finalizar ésta.
Agentes químicos: los tratamientos de quimioterapia producen las
úlceras tanto por el efecto tóxico directo sobre la mucosa como por la
mielosupresión. Son lesiones múltiples, profundas, grandes, necróticas y con
inflamación mínima en la base. Curan al eliminar el fármaco. También pueden
producirse por el contacto directo de un fármaco con la mucosa bucal. La lesión
tiene las mismas características y cura sin problemas al dejar de aplicar el
fármaco.
5.- Úlcera maligna
Lesión ulcerada, de larga
evolución, no dolorosa al principio, sin clara relación causa-efecto, muy
profunda, bordes evertidos, fondo sucio, dura y consistente al tacto. La
histología será definitiva en este caso para establecer el diagnóstico.
TRATAMIENTO (1, 3, 4, 5, 9, 10)
No hay tratamiento
específico y todos los que se utilizan mejoran la sintomatología.
El
tratamiento de la EAR tiene como objetivo primordial disminuir la
sintomatología, espaciar los brotes y evitar las recidivas. Las formas poco
sintomáticas en que el paciente no pierde calidad de vida, con brotes muy
espaciados no requieren tratamiento.
Una vez establecido el diagnóstico
de afta ( EAR) y conocida la relación con un agente desencadenante o una
deficiencia, el primer paso será la corrección del mismo. Para evitar
traumatismos se pulirán aristas cortantes de los dientes, obturaciones
irritantes; se evitarán los alimentos muy sólidos y se instruirá al paciente en
la técnica para un correcto cepillado con un cepillo suave. Se suprimirán de la
dieta los alimentos que desencadenan el brote y se indicará al paciente la
necesidad de tratar su estrés, sea con ansiolíticos sea con técnicas de
relajación.
El paso siguiente es el tratamiento del brote y puede
realizarse local o general. El tratamiento general está indicado cuando el local
no es suficiente para controlar el brote o cuando las aftas forman parte de la
sintomatología de un síndrome aftoso y siempre en colaboración con el
especialista que trata el resto de las patologías.
A.- Tratamiento
local
A.1.- Antisépticos: Digluconato de Clorhexidina, en
concentración al 0'12-0'20 % como colutorio o en forma de gel al 1%. El
colutorio se usará para realizar enjuagues tres veces al día tras las comidas y
el gel se aplicará tres veces al día sobre las lesiones. Evita la sobre
infección de la úlcera acelerando su curación.
A.2.- Antibióticos:
Tetraciclinas, 250 mg de tetraciclinas disueltos en 10 ml de agua. La solución
se mantiene en la boca como enjuague. Es muy útil en la forma herpetiforme.
A.3.- Corticoides tópicos: en la actualidad son la mejor ayuda en
el tratamiento de la estomatitis aftosa. Se usan en forma de colutorios,
pomadas, geles, aerosoles, infiltraciones perilesionales o comprimidos que se
disuelven en la boca.
Acetónido de Triamcinolona al 0'05-0'1% en orabase o en solución
acuosa
Propionato de Clobetasol al 0'025% en orabase
Fluocinolona al 0'05-0'1% en orabase
Las infiltraciones perilesionales están indicadas en las aftas mayores,
muy dolorosas y con lenta cicatrización. Se usa un preparado de Triamcinolona
(0'5 mg por 2'5 cm2 de lesión = 25 mg/ml).
A.4.- Otros:
- Benzidamida en colutorio
- Carbenoxolona en orabase
- Pomadas de: alfa-2-interferón humano, Ciclosporina tópica, Deglicirricinato,
Ácido 5-amino salicílico tópico
B.- Tratamiento general
b.1.- Corticoides: cuando los
medicamentos locales hayan fracasado.
Prednisona en tabletas de 20 mg, 2 diarias durante 5 días y luego 1 diaria
durante una semana más.
Acetónido de Triamcinolona en comprimidos de 8
mg, 3 veces al día.
b.2.- Talidomida: posiblemente por su efecto
inmunomodulador. La dosis es 100 mg/ día durante 2-3 meses. Es teratógena por lo
que debe ser muy controlada su administración en mujeres en edad fértil. Se usa
en aftas que no responden a otros tratamientos y en pacientes VIH- positivos.
b.3.- Colchicina: en dosis de 0'6 mg, tres veces al día. Aunque
puede usarse una dosis mayor asociada a talidomida. Las dosis sería 100-200 mg
de Talidomida y 1-3 mg de Colchicina.
b.4.- Lisozima: a dosis de
500 mg cada 12 horas.
b.5.-Gammaglobulinas y factor de
transferencia: todavía están en fase de estudio.
b.6.-
Levamisol: 150 mg repartidos en tres tomas al día, 2 días a la semana,
durante dos meses, conseguía una mejoría significativa (Lehner et al) en el 64 %
de los pacientes. Su uso está muy controvertido por los efectos secundarios que
produce.
b.7.- Inmunosupresores: Azatioprina 50 mg dos veces al
día.
b.8.- Sulfato de zinc: algunos autores han demostrado su
utilidad con dosis de 660 mg al día, o bien combinando 300 mg orales con pomada
de sulfato de zinc al 1%.
b.9.- Interferón: a dosis de 1.200 UI /
día controlaron las aftas en dos semanas. Será la última alternativa de
tratamiento ya que produce muchos efectos secundarios.
b.10.
Laserterapia: tanto con el láser HeNe como el de CO2 se ha observado efecto
beneficioso sobre los signos y síntomas de las aftas.
b.11.-
Otros: además de los anteriores se han intentado diversos tratamientos con:
ácido cromoglícico, cromoglicato disódico, aciclovir, etretinato, isoprinosina,
longovital, anapsos, pentoxifilina, aloe vera en hidrogel (9), ciclosporina,
hidroxiurea(sobre todo en pacientes HIV-positivos)
(10).
Conclusión
Resumiendo, la conducta terapéutica a
observar ante una EAR, una vez controlados los factores desencadenantes, sería
en primer lugar el tratamiento local con colutorios o geles de Clorhexidina, o
con solución acuosa de Triamcinolona o preparados en orabase de Triamcinolona al
0'1% o Fluocinolona al 0'1-0'05 %.
Si con estas medidas no se obtiene
mejoría el paso siguiente será el tratamiento sistémico con Corticoides o con
Talidomida (sobre todo en pacientes VIH-positivos), manteniendo asociada la
terapia con el tratamiento local.
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