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Blanqueamiento dental
La genética determina el color de los dientes. De hecho, algunos
individuos lucen unos dientes muy blancos y otros con un ligero
tono amarillo. Sin embargo, el cómo tratemos nuestra boca influirá
en el aspecto de nuestros dientes.
Son muchos los factores que intervienen en la decoloración de los
dientes. Por ejemplo, una mala higiene bucal, el tabaco, un consumo
excesivo de café y algunos alimentos, como las cerezas, las frambuesas
o el vino manchan los dientes y hasta pueden perjudicarlos.
Sin embargo, existen técnicas muy eficaces para devolver a la dentadura
todo su esplendor. El doctor Julio Galván, presidente de la Sociedad
Española de Periodoncia, señala que el método más común es la combinación
de un agente químico que se administra en el propio domicilio y
que se complementa con administración de otro en la clínica dental.
Se aplica con una fuente de energía que puede ser el láser, la luz
de plasma, la luz halógena o administración de calor para acelerar
el proceso químico.
A pesar de todo, el color que se consigue tiende a revertir con
el tiempo, al menos parcialmente, por lo que es necesario tratamientos
de mantenimiento. Su frecuencia depende de los casos y de las exigencias
estéticas de cada paciente.
Por el contrario, los dentífricos no consiguen blanquear por sí
solos. Además, se trata de pastas abrasivas que, debido a una utilización
muy continuada, "pueden provocar hipersensibilidades", recuerda
el doctor.
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