|
 |
|
La boca, principal origen de la halitosis
La halitosis o
estomatodisodia es un olor desagradable del aliento muy común entre la población
cuyo origen se encuentra en un 90 por ciento de los casos en problemas
localizados en la boca. Normalmente su origen se encuentra en la parte posterior
de la lengua, donde se produce un goteo de material mucoso procedente de la
parte posterior de la nariz.
Estas sustancias se depositan en la
lengua junto con partículas de alimentos, células y sangre, y se descomponen
formando sustancias volátiles ácidas que son las responsables del mal
aliento.
Otra de la causa del mal aliento, y la más preocupante por sus
repercusiones en la boca e incluso el resto del organismo es la periodontitis,
según explica Blas Nogerol, profesor asociado de la Facultad de Odontología de
la Universidad de Granada y responsable de la Unidad de Difusión de la Sociedad
Española de Periodoncia y Osteointegración.
"En las enfermedades
periodontales se forman bolsas en las encías debido a la acumulación de placa
bacteriana en la región del cuello de los dientes. Las bacterias anaeróbicas de
la placa segregan unos gases que desencadenan el mal olor", indica Noguerol. En
estos casos se acaba con el mal aliento solucionando el problema de las
encías.
Otras patologías, como los procesos degenerativos que produzcan
úlceras, los procesos inflamatorios, las hemorragias o la disminución en la
producción de saliva o xerostomía acentúan los procesos de putrefacción y
desencadenan el mal olor.
En una primera etapa del tratamiento, los
odontólogos recomiendan la higiene, "pues es la solución más efectiva y la más
sencilla cuando el problema se localiza en la boca". Sólo un 10 por ciento de
los casos de halitosis es causado por problemas de las vías respiratorias y
digestivas.
"La bronquitis puede desencadenar mal aliento, porque en los
bronquios se acumula mucosa con bacterias que al ser respiradas y posteriormente
espiradas transmiten los gases producidos por éstas", apunta
Noguerol.
Otra causa puede buscarse en la acumulación de alimentos en el
esófago. El ajo, la cebolla, el brécol, el pepinillo, el café o el alcohol son
potenciales exponentes de la halitosis, por lo que se recomienda
evitarlos.
Halitofobia, llega la obsesión
"Probablemente,
muchas de las personas que padecen halitosis no son conscientes de este
problema. De hecho, el paciente sólo detecta su mal olor bucal cuando es
percibido por otra persona, principalmente la pareja. En cualquier caso, se
trata de una enfermedad difícilmente objetivable, pues dependerá de cómo esté
desarrollado el sentido del olfato", comenta Blas Noguerol.
Como muestra
de esta subjetividad y en el extremo contrario se han descrito casos de
halitofobia u obsesión por el mal aliento. "Es muy común recibir a personas
preocupadas por el supuesto hedor que desprende su boca y sin embargo no padecen
halitosis".
Clínica Dental Euroden - C/ Armengual de la Mota, 17 -
4º A - MALAGA (MÁLAGA) 29007 Tel: 952 39 18 09
 |